BIENVENID@:

"NO TENGO VOZ PARA DECIRLO, POR ESO VENGO Y TE LO ESCRIBO" He creado este espacio para vomitar mis pensamientos (la mayor parte hablan de él/ellos...). También para recrear mis recuerdos de una manera más espectacular, más "artística", por así decirlo, y también menos cotidianos. "Mi pasado es una pintura sin terminar, y como el autor de esa pintura debo rellenar todos los hoyos horribles y hacerlos bellos de nuevo". Mother Monster.

sábado, 8 de enero de 2011

I´ll put my fucking paws up:

Por todas las veces que te miré sin que te dieras cuenta y me pregunté a mí mismo: ¿Porqué siempre hice lo que fuera por ti y tú jamás hiciste nada por mí?: I´ll put my fucking paws up.
Porque no te detienes a mirar las cosas con los mismos ojos y desde el mismo ángulo que yo: I´ll put my fucking pwas up.
Por las incontables noches que lloraba sin control porque nunca me tomabas en cuenta: I´ll put my fucking paws up.
Porque no fuiste capaz de tocarte el corazón para darme la espalda e ignorar mis palabras: I´ll put my fucking paws up.
Porque con cada pensamiento, cada lágrima, cada suspiro, cada sueño y cada sonrisa te llamaba sabiendo que jamás para tus ojos soy demasiado insignificante: I´ll put my fucking paws up.
Porque mi vida es a veces tan patética que invento situaciones en mi cabeza en las que estás a mi lado y me correspondes: I´ll put my fucking paws up.
Porque quizás con este estúpido masoquismo estoy pagando las cosas malas que he hecho en tiempos pasados: I´ll put my fucking paws up.
Porque ayer mientras lloraba de coraje por lo injusto que es el mundo a veces, hubo alguien al otro lado del teléfono para escucharme y consolarme: I´ll put my fucking paws up.
Y porque sé que al publicar esto, tal vez haya alguien que lo lea y se identifique con lo que aquí escribo (para no sentirme tan solo y miserable): I´ll put my fucking paws up.

domingo, 2 de enero de 2011

Si no tuvieras miedo... ¿Qué harías?:

Hace mucho tiempo que me pregunto lo mismo, a veces pienso que el miedo se ha vuelto parte integral de mi vida; algo indispensable, como cargar las llaves de la casa o llevar dinero en el bolsillo.

La palabra miedo proviene del latín “metus”, y significa perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

Aunque creo que a veces no distingo cuando es imaginario o real.

Tal vez, si no tuviera miedo, saldría a las calles sin ningún tipo de atadura para mostrarme como soy, sin temor de ser señalado o burlado. Tal vez, si no tuviera miedo, no dependería tanto de las personas y mi cuerpo no sería algo de lo que tenga que sentirme avergonzado debido a lo que los demás opinan sobre mí.

Si no tuviera miedo, podría detenerme a pensar qué es lo que me gusta, y que es lo que espero de mi vida. Porque muchas veces no sé si estoy construyendo una vida propia o si hago todo lo que los demás me aconsejan que haga.

Si no tuviera miedo, las cosas superficiales y materiales me serían anodinas para dar paso a lo que verdaderamente vale la pena, porque siempre es fácil tratar de encajar escondiendo tu verdadero yo.

Si no tuviera miedo, pediría disculpas a las personas que he lastimado y a los amigos que he dejado atrás por mis intereses personales; porque sin esas personas que me ayudaron en el pasado quizá mi vida sería patética y miserable.

Si no tuviera miedo, les pediría perdón a mis padres, por haberlos culpado de los accidentes que tuve en mi pasado.

Si no tuviera miedo, le diría a ese alguien especial que en verdad me gusta, aunque yo sepa de cajón que es imposible hacerle ver que los sentimientos no se pueden negar.

Si no tuviera miedo, enfrentaría a todas las personas que me han lastimado, que se han burlado, que me han juzgado y que me han menospreciado sin conocerme, aunque muchas veces es más fácil hacer lo mismo y juzgar al de al lado aunque sepamos que está mal.

Pero principalmente, si no tuviera miedo me aceptaría como soy y me amaría por lo que soy, por que de este modo nací, y de este modo he de morirme. Así que no tiene caso preguntarme porqué los demás tienen cosas que yo no tengo, o porque las otras personas tienen mas cualidades que yo.

Simplemente, si no tuviera miedo, aceptaría mi vida y mi futuro, sin temerle al fracaso y a la adversidad. ¿ Se podrá realmente vivir sin miedo y tratar de ser una persona real?.

Y tú, ¿si no tuvieras miedo, qué harías?.

Abraham.

Un pensamiento antes del amanecer:

Por fin se acabó el año, el fin de un año lleno de cosas interesantes y extrañas, cosas bonitas y otras repulsivas. Un año más de vida, con experiencias que se quedan en la mente, almacenadas en cajas junto con los antiguos recuerdos de años posteriores, cajas llenas de polvo que contienen partes de mi vida.

Ya tengo 20 años, y puedo asegurar que si bien no los he desperdiciado, si he dejado pasar algunas oportunidades y he dudado en hacer algunas cosas. Tal vez porque el miedo es más grande que uno, o tal vez porque pienso que mi tiempo para hacer las cosas que me gustan ya pasó, y ahora tendré que crecer pensando “ si hubiera hecho esto o aquello hoy sería una persona diferente”, aunque… tal vez no sea demasiado tarde para salvar algunas de esas cosas.

Comienza otro año, y con el muchas cosas nuevas: regreso a clases, gente nueva, viajes, nuevas obligaciones y responsabilidades. Pero lo que más me preocupa es que la vida pasa muy rápido y me asfixia el no hacer las cosas tan pronto como lo deseo.

Por otro lado está el tema de los sentimientos, un tema muy delicado. Con este nuevo año corro el riesgo de enamorarme otra vez de la persona equivocada, en verdad me asusta vivir ilusionado con alguien que ni siquiera sabe que existo. Hay veces que quisiera que esas cosas del amor fueran distintas; algo como si antes de nacer estuviéramos destinados a una persona en específico, que creciéramos a su lado y que no hubiera otra opción que casarse y vivir toda la vida con esa persona indicada. Pero la vida no es un sueño, es real y duele como si golpearan tu cabeza contra el asfalto.

Siempre intento no enamorarme de las personas, esas historias histriónicamente nunca terminan bien. La mayor parte de mi vida me la he pasado amando a los seres equivocados, soñando con ellos, creando historias en mi mente, historias en las que él me hace caso y me corresponde. Pero solamente son pensamientos, pensamientos antes del amanecer, antes de despertar y regresar a la rutina.

Ya tengo 20 años, y mi vida no va tan bien como quisiera, mi cerebro tampoco me ayuda mucho; me revuelve las ideas, entra en crisis y me bloquea completamente. ¿es esto acaso una crisis?.

Solamente espero, que con este 2011, las cosas marchen mejor de lo que ahora están. Espero que estos pensamientos antes del amanecer se vayan con el crepúsculo para que mi mente se aclare y de ese modo buscar una solución a mis problemas existenciales.

Abraham.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Para mi padre:


Cuando era pequeño, ví a mi papá llorar; mi papá, el que siempre me protegía de los monstruos de la noche y me obsequiaba una sonrisa, una mirada tierna, un abrazo en los días de soledad.

Ahora que he madurado un poco, veo lo difícil que es ser todo un hombre como mi papá. Lo difícil que es llevar el pan a la mesa, fingir alegría cuando las cosas van mal, amar a un hijo aunque a veces este lo decepcione; lo difícil que es ser un ejemplo a seguir, una luz al final del túnel, un pañuelo de lágrimas.

A veces pienso que soy afortunado al tener un papá como el mío; alguien que le da el asiento a la gente mayor en el metro, alguien que respeta los ideales de los demás, alguien que daría cualquier cosa por ver a sus seres queridos bien y felices.

Recuerdo cuando yo estaba en el hospital, recién operado del apéndice; al abrir mis ojos lo primero que veía eran unos anteojos y una sonrisa que me saludaba y me daba los buenos días. Recuerdo también los días de lluvia en los que esos anteojos me esperaban con una sombrilla en la parada del autobús para que no me mojara, o cuando me metía bajo las sábanas para dormir en sus pies porque la noche era demasiado tenebrosa.

Papá nunca se ha sentido avergonzado al presentarme con sus amigos del trabajo, yo sé que tener un hijo gay no es fácil; pero mi papá me ama como soy y siempre me ha inculcado el luchar por lo que quiero ser.

Recuerdo también cuando papá estuvo en el hospital debido a una neumonía, siempre que llamaba por teléfono yo no podía hablar, las lágrimas se aglomeraban en mis ojos, el oír su vos cansada me hacía sentir que el mundo se podría acabar.

Espero poder llegar a ser la mitad de lo que es mi papá para mí. Quisiera que siempre esté orgulloso de mí.

Pocas personas son a las que admiro por su grandeza, mi papá es una de ellas; por que en su corazón no caben la maldad ni la avaricia, y entiende mi manera de ver el mundo al soportar mis locuras.

“GRACIAS A MI PAPI, POR SIEMPRE PROTEGERME DE LOS MONSTRUOS”

Abraham. :D :S

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mañana será lo mismo...

No puedo recordar la vez que me miraste, con los ojos llenos de lágrimas en aquella noche de diciembre; tus palabras dolían, como dagas atravesando mi cuerpo entero, pude sentir con amargura como algo se rompía en mi interior.

Eras mi mejor amigo, pero siempre que miraba tus ojos notabas que sentía algo más por ti. Desde aquella primera vez en la que nos conocimos, en un salón de clases en la preparatoria, yo con mis locuras y tú con tu semblante serio y esos ojos negros tan profundos, tan abrumadores.

Ahora que tenemos que marcharnos, supe que me querías. Tú sentías lo mismo que yo; pero nunca me lo dijiste porque el miedo fue mas grandes que tú. No te culpo, tal vez yo habría reaccionado del mismo modo, tal vez peor. Pero yo comencé a cansarme de tu juego.

Cuando dejas que se vaya el amor, como tú los has hecho, no es preciso recordarte que no siempre voy a estar cerca.

Cuando dejas el amor caer, como me dejaste caer a mí, no será extraño que me duela mirarte a los ojos.

No puedo recordar cuando pusiste tu mano sobre la mía, pero no pudiste decirme lo que sentías; y ahora que no estamos juntos tu recuerdo inunda las paredes de mi habitación y tu sonrisa me despierta en las madrugadas.

Es doloroso soñar contigo; por que al abrir los ojos sé que no estás en ninguna parte y que jamás volveré a verte.

Es tan triste todo esto. Me dejaste caer, dejaste que mi amor por ti se fuera marchitando como una flor en invierno, que se pudriera como las hojas en Otoño sobre el asfalto. Mataste todo lo bello que vivía en mi corazón. Y lo peor de todo es que si regresaras, haría a un lado a todos los que me rodean para estar contigo, aunque fuera solamente un día, una tarde, tan solo unas horas para volver a escucharte decir mi nombre o que tus manos rocen mi piel.

Sé que mañana, cuando despierte para ir a la escuela todo será lo mismo; volveré a pensar lo que ahora escribo, tu voz me despertará y tu rostro vendrá a mi mente. Mañana será lo mismo, me repito todas las tardes, mañana será lo mismo.

Abraham.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Oquedad Infinita:


El viento sacude con fuerza las ramas de los árboles, el cielo está gris; tan gris como mi alma. Mientras dejo pasar el tiempo sentado en un asiento para cuatro personas en un establecimiento de comida rápida, mi maleta es mi única compañera de viaje en esta tarde anodina y solitaria en la que no dejo de pensar en ti.
Mientras caminaba bajo la lluvia rumbo al subterráneo, las gotas de lluvia mojaban mis jeans deslavados. A mi alrededor, las personas se guarecían de la lluvia bajo sus paraguas, se abrazaban y sonreían; la lluvia para ellos no parecía un gran problema. Yo seguí caminando.
Me subí a un vagón en el que no había luz, había pocas personas y asientos de sobra, se me quedaron viendo cuando decidí sentarme en el suelo. Cuando el vagón comenzó su marcha y antes de entrar en un túnel, una chica abrazó a su novio y se tomaron de la mano; después la oscuridad lo cubrió todo, solo podía escuchar el sonido metálico de las vías. Ante aquella oscuridad tenebrosa, te imaginé sentado a mi lado; con tu mano extendida hacia mí. Pero cuando busqué tu calidez, me encontré con la oquedad infinita que se extendió a mi alrededor y me abrazó con su frío asfixiante. Tu recuerdo pobló mis ojos con lágrimas.
En cuanto llegué a casa, busqué tu fotografía y me encerré en mi habitación. Mis lágrimas mojaron la almohada mientras mis manos acariciaban tu rostro. La tristeza se apoderó de mí y me sumió en un sueño profundo en el que tú y yo caminábamos juntos de la mano, con aquel atardecer de otoño y la calle mojada. Aquella tarde de otoño en la que me dijiste adiós. Cuando desperté no quise abrir los ojos, era de madrugada y hacía mucho frío, volví a acurrucarme en búsqueda de recuerdos más felices, recuerdos que no involucraran tu nombre ni tu sonrisa. Recuerdos que no llegaron a mi mente y me abandonaron hasta que amaneció, y tuve que levantarme. Y de nuevo el vacío en mi corazón volvió a recordarme que ya no estás.

domingo, 12 de septiembre de 2010

POR UN MOMENTO.


Nunca había sentido o algo igual, es como si solamente yo pudiera ver el encanto que le envuelve.
Es como sentirse diminuto ante su presencia iridiscente, sentir como vibra cada parte de mi cuerpo con el sonido armonioso de su voz, es derramar lágrimas cada vez que le veo marcharse al atardecer, con los últimos rayos del Sol.
Nunca se había visto algo igual, doy gracias a la vida por que el amor también sabe escuchar el silencio. Su piel blanca me cautiva cada vez más, y sus ojos me hacen suspirar cada vez que me veo reflejado en sus pupilas.
Pero la realidad es más dolorosa de lo que me habían dicho, es como chocar contra el asfalto, es rociar ácido en una herida supurante. Es dejar mis ilusiones morir lentamente en mi cabeza, es llenar los vacíos en tu alma con comida y ver como alguien más toma lo que un día creías tuyo.