Anoche estuviste en mis sueños. Yo estaba caminando en un bosque; no había luz, solamente podía escuchar el viento pasando entre las ramas de los árboles y las hojas secas crujiendo bajo mis pies.
Estaba asustado; no sabía hacia donde ir, sentía que algo me observaba entre la espesura de la noche. De la nada comencé a escuchar jadeos feroces y gruñidos por todas partes, ví lo que parecían ser luciérnagas moviéndose a mi alrededor, pero cuando las observé a todas con cuidado me di cuenta de que eran cientos de pares de ojos amarillos que me seguían, se acercaban lentamente .
Sin pensarlo más comencé a correr si saber a dónde; el miedo me asfixiaba, grité pidiendo ayuda pero nadie contestaba, estaba solo en medio de la oscuridad.
Fue entonces cuando alguien gritó mi nombre y vi que eras tú, también corrías y parecías asustado, nos acercamos lo mas rápido posible esquivando troncos y hiedra venenosa mientras los gruñidos eran cada vez más fuertes.
Cuando estuvimos frente a frente sonreíste y abriste los brazos, te abracé lo mas fuerte que pude para intentar calmar el miedo que me mataba por dentro, me puse a llorar en tu hombro. Era el final, estábamos acabados. Y lo peor de todo es que nadie nunca sabría en donde estábamos ni que fue lo que acabó con nuestras vidas.
Conforme pasaban los minutos la llegada de nuestra muerte se hacía más y más angustiosa, podía escuchar las pisadas fuertes y los jadeos desesperados de lo que fuera que nos acechaba; pero el estar en tus brazos, sentir los latidos de tu corazón y sentir tu respiración en mi cuello me hacían sentir seguro; al menos iba a morir a tu lado.
De repente ya no tenía miedo, el estar contigo me hizo sentir que pasara lo que pasara el dolor sería menos estando juntos.
Los gruñidos se escuchaban cada vez más cerca, vi pequeñas manchas amarillas en la espesura de la noche. Tomaste mi cara entre tus manos y me besaste, susurrándome al oído con tu voz de terciopelo: “No tengas miedo; estoy aquí para protegerte. No importa lo que pase o lo que veas, solamente quédate detrás de mí”.
Me diste la espalda para enfrentar a nuestros asesinos, intentando cubrirme con los brazos en posición de pelea. Yo me abracé a tu cintura y recargué mi rostro en tus hombros, juntos esperamos el fina; pero a mí nada de eso me importaba por que estabas a mi lado. Recordé la primera vez que te vi, la tarde en la que te confesé mis sentimientos, tus labios sobre los míos y las cartas que escribí para ti pero que nunca recibiste por miedo a que te aburrieras de mí.
Miles de ojos amarillos nos rodearon y se abalanzaron sobre nosotros mostrando sus hocicos con dientes afilados y llenos de sangre.
Una luz blanca muy potente hizo a toda la escena desaparecer. Yo estaba de regreso en la vida real, había despertado de aquel sueño extraño, con el recuerdo aún fresco de tus ojos mirándome y tus manos acariciando mi rostro.
ABRAHAM.
BIENVENID@:
"NO TENGO VOZ PARA DECIRLO, POR ESO VENGO Y TE LO ESCRIBO" He creado este espacio para vomitar mis pensamientos (la mayor parte hablan de él/ellos...). También para recrear mis recuerdos de una manera más espectacular, más "artística", por así decirlo, y también menos cotidianos. "Mi pasado es una pintura sin terminar, y como el autor de esa pintura debo rellenar todos los hoyos horribles y hacerlos bellos de nuevo". Mother Monster.
sábado, 10 de julio de 2010
OJOS NEGROS
Hace poco tiempo encontré unos ojos negros, estaban tristes y olvidados; unos ojos negros que pedían ayuda, que querían ser amados.
Eran muy bellos, pero nadie se había detenido a observarlos con calma y caer en su embrujo abrumador.
En aquellos ojos se escondían mil historias; secretos divinos que me hicieron ver la vida desde otra perspectiva, en sus ojos negros pude entender la inmensidad del mundo, la belleza del mar y la calidez de una sonrisa.
Al principio me empeciné en no dejarme llevar por los sentimientos, pero fue difícil no quererlo; sus ojos negros acunaron mis sueños, guardaron mis miedos y calmaron mi amargura y mis lágrimas. Sus ojos me miraron como nadie lo había hecho antes y me dijeron: te amo.
En sus ojos encontré las piezas faltantes a mi rompecabezas de la felicidad y mi felicidad fue mas grande cuando vi mi reflejo en sus pupilas, las cuales ya no albergaban tristeza; más bien refulgían de alegría.
Desgraciadamente la alegría duró poco, todo terminó cuando la enfermedad, la soledad y el odio opacaron sus bellos ojos, mi reflejo fue perdiendo nitidez conforme sus ojos enfermaron, se fueron apagando lenta y dolorosamente frente a mí. Sus sueños fueron marchitándose poco a poco y la tristeza inundó mi corazón.
Los ojos que un día me abrieron las puertas, se cerraron para no verme nunca más, el odio fulminó sus iris y yo me quedé solo.
Aún tengo sueños en los que la enfermedad se acaba y sus ojos negros vuelven a mirarme.
ABRAHAM.
Eran muy bellos, pero nadie se había detenido a observarlos con calma y caer en su embrujo abrumador.
En aquellos ojos se escondían mil historias; secretos divinos que me hicieron ver la vida desde otra perspectiva, en sus ojos negros pude entender la inmensidad del mundo, la belleza del mar y la calidez de una sonrisa.
Al principio me empeciné en no dejarme llevar por los sentimientos, pero fue difícil no quererlo; sus ojos negros acunaron mis sueños, guardaron mis miedos y calmaron mi amargura y mis lágrimas. Sus ojos me miraron como nadie lo había hecho antes y me dijeron: te amo.
En sus ojos encontré las piezas faltantes a mi rompecabezas de la felicidad y mi felicidad fue mas grande cuando vi mi reflejo en sus pupilas, las cuales ya no albergaban tristeza; más bien refulgían de alegría.
Desgraciadamente la alegría duró poco, todo terminó cuando la enfermedad, la soledad y el odio opacaron sus bellos ojos, mi reflejo fue perdiendo nitidez conforme sus ojos enfermaron, se fueron apagando lenta y dolorosamente frente a mí. Sus sueños fueron marchitándose poco a poco y la tristeza inundó mi corazón.
Los ojos que un día me abrieron las puertas, se cerraron para no verme nunca más, el odio fulminó sus iris y yo me quedé solo.
Aún tengo sueños en los que la enfermedad se acaba y sus ojos negros vuelven a mirarme.
ABRAHAM.
sábado, 26 de junio de 2010
Mudanzas.
El tiempo se encargó de redecorar mi interior, ha pintado las paredes vacías de tu ausencia color blanco; revistió mi corazón y puso muebles nuevos.
Las tinieblas que parecían cernirse sobre mi alama eretnamente se han desvanecido, poco a poco todas las heridas fueron curadas y sanaron lentamente.
De aquella isla en la que me encontraba alguien construyó un puente sólodo que me contectó con todo un mosaico de sentimientos que había olvidado o que no sabía de su existencia, todo era nuevo; todo era una ilusión.
Conocí a alguien especial, alquien que acunó mis sueños en sus manos y recogió los vidrios rotos para que yo no me lastimara, alguien que renovó mis ideas y me quitó las telarañas de los ojos.
Por un momento fuí felíz, por un momento sentí que podía hacer todo lo que me propusiera, por in instante divino el miedo a mostrarme quedó enterrado en el olvido.
Con cada beso, con cada abrazo, con cada suspiro que salía de sus labios yo me olvidaba del dolor de haber perdido un antiguo amor; aprendí a tragarme mis lágrimas y a mirar a la gente a los ojos.
Por un instante me sentí amado, por un instante que duró dos meses me sentí seguro sabiendo que alguien dormía pensando en mí.
PERO COMO ES SABIDO QUE LO BUENO SIEMPRE SE ACABA; un huracán arrazó con mi interior recién remodelado, vi las flores del jardín muriendo lentamente.
Cuando me dí cuenta de que no regresarías detuve el reloj de la sala, curbí espejos y muebles nuevos con sábanas blancas y las paredes se pudrieron mientras yo lloraba y me moría de tristeza. Era tiempo de regresar a la isla, era hora de mudarse.
Salí por la puerta de atrás y cerré con llave, pero tu nombre me siguió a todos lados: ERNESTO, ERNESTO, ERNTESTO!. Tuve que correr hasta que los pulmones me ardieran para perderlo de vista.
Crucé el puente y llegue a mi isla desierta, en la cual acostumbro esconderme cuando el dolor de la tristeza es insoportable.
Quemé el puente y lo ví arder hasta que solamente quedaron cenizas, espero que nadie se atreva a construirlo otra vez.
Las tinieblas que parecían cernirse sobre mi alama eretnamente se han desvanecido, poco a poco todas las heridas fueron curadas y sanaron lentamente.
De aquella isla en la que me encontraba alguien construyó un puente sólodo que me contectó con todo un mosaico de sentimientos que había olvidado o que no sabía de su existencia, todo era nuevo; todo era una ilusión.
Conocí a alguien especial, alquien que acunó mis sueños en sus manos y recogió los vidrios rotos para que yo no me lastimara, alguien que renovó mis ideas y me quitó las telarañas de los ojos.
Por un momento fuí felíz, por un momento sentí que podía hacer todo lo que me propusiera, por in instante divino el miedo a mostrarme quedó enterrado en el olvido.
Con cada beso, con cada abrazo, con cada suspiro que salía de sus labios yo me olvidaba del dolor de haber perdido un antiguo amor; aprendí a tragarme mis lágrimas y a mirar a la gente a los ojos.
Por un instante me sentí amado, por un instante que duró dos meses me sentí seguro sabiendo que alguien dormía pensando en mí.
PERO COMO ES SABIDO QUE LO BUENO SIEMPRE SE ACABA; un huracán arrazó con mi interior recién remodelado, vi las flores del jardín muriendo lentamente.
Cuando me dí cuenta de que no regresarías detuve el reloj de la sala, curbí espejos y muebles nuevos con sábanas blancas y las paredes se pudrieron mientras yo lloraba y me moría de tristeza. Era tiempo de regresar a la isla, era hora de mudarse.
Salí por la puerta de atrás y cerré con llave, pero tu nombre me siguió a todos lados: ERNESTO, ERNESTO, ERNTESTO!. Tuve que correr hasta que los pulmones me ardieran para perderlo de vista.
Crucé el puente y llegue a mi isla desierta, en la cual acostumbro esconderme cuando el dolor de la tristeza es insoportable.
Quemé el puente y lo ví arder hasta que solamente quedaron cenizas, espero que nadie se atreva a construirlo otra vez.
martes, 8 de junio de 2010
CICATRICES.

Cicatrices cubren todo mi cuerpo.
Cicatrices que quiero esconder.
Cicatrices que deforman mi cuerpo.
Infectadas por arrancarme las costras, mis cicatrices me recuerdan cada día que solamente soy algo efímero en este mundo, algo anodino.
A veces trato de ocultarlas vistiéndome y tratando de sonreír, pero la vida se empeña en recordarme cual es mi lugar y mi pasado me rompe la quijada.
Mis cicatrices apartan a la gente que amo, optaron por darme la espalda para no pudrirse con mi cuerpo, ahora soy solo un recuerdo en sus mentes, un recuerdo anhelando ser olvidado.
Soy como un florero, como una tumba: solo sirvo para contener algo, para guardar secretos y para callar, pero si el florero se rompe habrá que comprar uno nuevo.
Corté mis venas esperando una muerte lenta pero segura, mis venas se vaciaron por completo pero yo nunca terminé de agonizar.
Ahora soy un espíritu errante, una carcasa vacía errando por las calles. Busco respuestas desesperado, miro a todo el mundo con lágrimas en los ojos, nadie me contesta.
Cicatrices que quiero esconder.
Cicatrices que deforman mi cuerpo.
Infectadas por arrancarme las costras, mis cicatrices me recuerdan cada día que solamente soy algo efímero en este mundo, algo anodino.
A veces trato de ocultarlas vistiéndome y tratando de sonreír, pero la vida se empeña en recordarme cual es mi lugar y mi pasado me rompe la quijada.
Mis cicatrices apartan a la gente que amo, optaron por darme la espalda para no pudrirse con mi cuerpo, ahora soy solo un recuerdo en sus mentes, un recuerdo anhelando ser olvidado.
Soy como un florero, como una tumba: solo sirvo para contener algo, para guardar secretos y para callar, pero si el florero se rompe habrá que comprar uno nuevo.
Corté mis venas esperando una muerte lenta pero segura, mis venas se vaciaron por completo pero yo nunca terminé de agonizar.
Ahora soy un espíritu errante, una carcasa vacía errando por las calles. Busco respuestas desesperado, miro a todo el mundo con lágrimas en los ojos, nadie me contesta.
LEFTY GAGA.
Me enamoré de un Centauro.

Me enamoré de un centauro; lo encontré durmiendo en la espesura del bosque, entre la espesa hierba. Sus rizos dorados reflejaban la luz del Sol que se colaba entre las ramas de los árboles.
Me enamoré de un centauro; un suspiro delató mi presencia y él abrió sus ojos azules, la calidez de su mirada y la dulzura de su rostro derramaron un veneno sobre mí. Intenté correr pero sus manos me detuvieron, nuestras miradas se cruzaron y me perdí en sus pupilas transparentes.
Me enamoré de un centauro; al principio tuve miedo de hablarle, de mirarle, miedo de centrar mis emociones, miedo a enamorarme y ser mal correspondido, miedo a que él viera todos mis defectos y miedo a ser yo mismo.
Me enamoré de un centauro; los primeros meses fuimos amigos, me habló del cielo y del infierno, de los secretos de su mundo y de la masacre de su pueblo. Yo le hablé de mi niñez, de mis sueños rotos y de mis sentimientos jamás correspondidos, pero él secó mis lágrimas con el dorso de su mano y me dejo dormir en su regazo. Él me ayudó a entender que no todas las cosas son eternas, que no todo es fácil, me enseñó a escuchar la voz de los árboles, a ver colores en la noche.
Me enamoré de un centauro; pude montar en él y sentir el viento en mis mejillas, pude escuchar su respiración, sentirla en mi pecho, pasé mis manos por sus cabellos, le canté sobre la noche y besé sus labios con delicadeza.
Me enamoré de un centauro; a su lado admiré por primera vez el Sol de media noche, al tomar su mano nada me daba miedo, me susurraba canciones al oído y me hacía sentir en paz. Me hizo creer que siempre me esperó, que yo era una luz en sus noches más oscuras.
Me enamoré de un centauro; pero alguien nos descubrió, nos vio bailando alrededor de las tumbas bajo la luz de la luna llena, nos escucho hablando sobre el amor que nos unía.
Me enamoré de un centauro; una tarde mientras corríamos por el bosque una flecha envenenada atravesó su corazón.
Me enamoré de un centauro; lo vi caer el suelo retorciéndose de dolor, no lo pude salvar, entre gritos de terror abracé su cuerpo moribundo manchando mis manos con su sangre color plata.
Me enamoré de un centauro; le vi morir lentamente, sus ojos no dejaban de mirarme, en su último aliento me dijo que me amaba, dejó de respirar con una sonrisa en sus labios.
Me enamoré de un centauro; entre sollozos saqué la flecha de su pecho y la hundí profundo en mi cuello, mi sangre escarlata se mezcló con la suya.
Me enamoré de un centauro; me arrastré hasta que quedamos frente a frente, como la primera vez que nos vimos, con un último beso sellé nuestra historia para morir cerca de él, entre sus brazos ya sin vida, nada tendría sentido para mí si él no continuaba conmigo. Cerré mis ojos para morir viendo su rostro tranquilo.
“Don´t wanna kiss, don´t wanna touch, just smoke my cigarette and hush; don´t call my name Ernesto” Nadie como tú.
LEFTY GAGA.
sábado, 22 de mayo de 2010

“For all the words you could not said; I promise they´ll be mine”.
Hoy en día, después de casi 12 años, aún le es un poco difícil hablar sobre su pasado, a veces se siente bien; pero otras veces siente como si le quemaran por dentro.
Hace un tiempo alguien le pidió que escribiera como quería ser en un futuro. El escribió que sería totalmente distinto a como es ahora. Ese alguien lo leyó y le dijo que era hermoso tal y como es; pero no es verdad.
Una vez le dijeron que no valía nada. Hay veces en las que no tiene ganas de levantarse y continuar con la cotidianeidad. Nadie ha tenido el tiempo suficiente de escuchar lo que siente, aún existen heridas que se niegan a cicatrizar.
“The one you choose to marry B. I promise, I will find”.
El otro día se sentía muy triste, lloró por que se sentía estúpido, sin miedo y sin valor, el otro día se fue al carajo; es por eso que existen nuevos días. Nadie entiende todo por lo que ha pasado, a veces ni el mismo lo comprende; nunca se ha cruzado con el amor verdadero; el amor del que todos hablan, conoció el significado de la palabra pedofilia a los seis años, una palabra que creó un hoyo profundo de soledad y tristeza que todos los días intenta devorarlo.
“And when your sister call for help, promise I will come”.
Intenta llevar una vida normal por la gente que le quiere, aunque a veces sean renuentes al hacerlo, la mayoría de las veces son mentiras.
Dicen que el amor mueve montañas, algunos dicen que el amor no ha hecho nada por él. Le hicieron creen que el amor lo violó, lo golpeó, lo enfermó de odio, lo trato mal y lo hizo sentirse inútil. Pero eso no era amor.
“Cause when I feel that y may break; your heart, it makes mine strong”.
Tiene la vaga esperanza de que alguien le enseñe a escuchar la voz del viento y a entender que a veces hay daños que enseñan a crecer. Debe haber alguien que le ame, a veces él se ama. Pero casi nadie le entiende, y la mayor parte del tiempo no necesita que lo entiendan.
Learning to love my darkness; learning lo live with them.
LEFTY GAGA.
Fooled me again.

“See the lonely girl,
out on the weekend,
trying to make it pay”
out on the weekend,
trying to make it pay”
Mira al chico solitario, trae en sus manos una flor marchita, camina por las calles buscando cosas que cree perdidas. Cuando se encuentra con alguien intenta hablar, pero las lágrimas le hacen un nudo en la garganta que le impide comenzar. Han pasado ya varios días y noches cálidas desde que le engañaron otra vez; alguien lo engañó otra vez, decía que le amaba, pero no lo quiere volver a ver. Se siente por debajo de todo el mundo. Últimamente la gente que le rodea ha optado por guardar sus secretos y desterrarlo de sus vidas.
Mira al chico solitario, trae en sus manos una caja de sueños, camina por las calles buscando cosas que cree perdidas. Aguarda en la estación del subterráneo, esperando a alguien que nunca va a llegar, unos dicen que tiene un pacto con la muerte, otros dicen que está loco. Ambas cosas son verdaderas. Sus ojos marrones claman por un consuelo que jamás será mitigado.
Mira al chico solitario, trae una máscara que cubre su verdadero miedo ante las adversidades de la vida, a veces sueña que está en un mundo en el que tiene una vida envidiable, otras veces sueña que se encuentra en una isla desierta muriendo de tristeza.
Mira al chico solitario, visitando los panteones y comiendo lombrices, sus padres creen que vive en una mentira, si tan solo supieran como ha tenido que lidiar con sus monstruos internos no pensarían lo mismo.
Mira al chico solitario, escondido un rincón frío y lóbrego, temeroso de ser descubierto; ajeno al amor, metido en una carcasa llamada cuerpo, de la cual no es dueño. No tiene derecho a ser amado por que cuando era niño le quitaron aquella esencia que hace que todos te sigan.
Mira al chico solitario, escribiendo lo que piensa para solventar el dolor que le carcome, todos escriben sobre amor, pero él escribe sobre tristeza; un sentimiento al cual todos temen, pero él ha tenido que lidiar con eso varias etapas de su vida, a veces cree que es el único sentimiento capaz de inundar su alma.
Mira al chico solitario, ahogando sus gritos en la almohada y enjugando sus lágrimas; lágrimas nocturnas que nadie puede escuchar, por que aunque no lo reconozca sigue sintiéndose triste por que su Sol de media noche se ha ido dejándolo en una isla de dolor.
LEFTY GAGA.
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