BIENVENID@:

"NO TENGO VOZ PARA DECIRLO, POR ESO VENGO Y TE LO ESCRIBO" He creado este espacio para vomitar mis pensamientos (la mayor parte hablan de él/ellos...). También para recrear mis recuerdos de una manera más espectacular, más "artística", por así decirlo, y también menos cotidianos. "Mi pasado es una pintura sin terminar, y como el autor de esa pintura debo rellenar todos los hoyos horribles y hacerlos bellos de nuevo". Mother Monster.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mañana será lo mismo...

No puedo recordar la vez que me miraste, con los ojos llenos de lágrimas en aquella noche de diciembre; tus palabras dolían, como dagas atravesando mi cuerpo entero, pude sentir con amargura como algo se rompía en mi interior.

Eras mi mejor amigo, pero siempre que miraba tus ojos notabas que sentía algo más por ti. Desde aquella primera vez en la que nos conocimos, en un salón de clases en la preparatoria, yo con mis locuras y tú con tu semblante serio y esos ojos negros tan profundos, tan abrumadores.

Ahora que tenemos que marcharnos, supe que me querías. Tú sentías lo mismo que yo; pero nunca me lo dijiste porque el miedo fue mas grandes que tú. No te culpo, tal vez yo habría reaccionado del mismo modo, tal vez peor. Pero yo comencé a cansarme de tu juego.

Cuando dejas que se vaya el amor, como tú los has hecho, no es preciso recordarte que no siempre voy a estar cerca.

Cuando dejas el amor caer, como me dejaste caer a mí, no será extraño que me duela mirarte a los ojos.

No puedo recordar cuando pusiste tu mano sobre la mía, pero no pudiste decirme lo que sentías; y ahora que no estamos juntos tu recuerdo inunda las paredes de mi habitación y tu sonrisa me despierta en las madrugadas.

Es doloroso soñar contigo; por que al abrir los ojos sé que no estás en ninguna parte y que jamás volveré a verte.

Es tan triste todo esto. Me dejaste caer, dejaste que mi amor por ti se fuera marchitando como una flor en invierno, que se pudriera como las hojas en Otoño sobre el asfalto. Mataste todo lo bello que vivía en mi corazón. Y lo peor de todo es que si regresaras, haría a un lado a todos los que me rodean para estar contigo, aunque fuera solamente un día, una tarde, tan solo unas horas para volver a escucharte decir mi nombre o que tus manos rocen mi piel.

Sé que mañana, cuando despierte para ir a la escuela todo será lo mismo; volveré a pensar lo que ahora escribo, tu voz me despertará y tu rostro vendrá a mi mente. Mañana será lo mismo, me repito todas las tardes, mañana será lo mismo.

Abraham.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Oquedad Infinita:


El viento sacude con fuerza las ramas de los árboles, el cielo está gris; tan gris como mi alma. Mientras dejo pasar el tiempo sentado en un asiento para cuatro personas en un establecimiento de comida rápida, mi maleta es mi única compañera de viaje en esta tarde anodina y solitaria en la que no dejo de pensar en ti.
Mientras caminaba bajo la lluvia rumbo al subterráneo, las gotas de lluvia mojaban mis jeans deslavados. A mi alrededor, las personas se guarecían de la lluvia bajo sus paraguas, se abrazaban y sonreían; la lluvia para ellos no parecía un gran problema. Yo seguí caminando.
Me subí a un vagón en el que no había luz, había pocas personas y asientos de sobra, se me quedaron viendo cuando decidí sentarme en el suelo. Cuando el vagón comenzó su marcha y antes de entrar en un túnel, una chica abrazó a su novio y se tomaron de la mano; después la oscuridad lo cubrió todo, solo podía escuchar el sonido metálico de las vías. Ante aquella oscuridad tenebrosa, te imaginé sentado a mi lado; con tu mano extendida hacia mí. Pero cuando busqué tu calidez, me encontré con la oquedad infinita que se extendió a mi alrededor y me abrazó con su frío asfixiante. Tu recuerdo pobló mis ojos con lágrimas.
En cuanto llegué a casa, busqué tu fotografía y me encerré en mi habitación. Mis lágrimas mojaron la almohada mientras mis manos acariciaban tu rostro. La tristeza se apoderó de mí y me sumió en un sueño profundo en el que tú y yo caminábamos juntos de la mano, con aquel atardecer de otoño y la calle mojada. Aquella tarde de otoño en la que me dijiste adiós. Cuando desperté no quise abrir los ojos, era de madrugada y hacía mucho frío, volví a acurrucarme en búsqueda de recuerdos más felices, recuerdos que no involucraran tu nombre ni tu sonrisa. Recuerdos que no llegaron a mi mente y me abandonaron hasta que amaneció, y tuve que levantarme. Y de nuevo el vacío en mi corazón volvió a recordarme que ya no estás.

domingo, 12 de septiembre de 2010

POR UN MOMENTO.


Nunca había sentido o algo igual, es como si solamente yo pudiera ver el encanto que le envuelve.
Es como sentirse diminuto ante su presencia iridiscente, sentir como vibra cada parte de mi cuerpo con el sonido armonioso de su voz, es derramar lágrimas cada vez que le veo marcharse al atardecer, con los últimos rayos del Sol.
Nunca se había visto algo igual, doy gracias a la vida por que el amor también sabe escuchar el silencio. Su piel blanca me cautiva cada vez más, y sus ojos me hacen suspirar cada vez que me veo reflejado en sus pupilas.
Pero la realidad es más dolorosa de lo que me habían dicho, es como chocar contra el asfalto, es rociar ácido en una herida supurante. Es dejar mis ilusiones morir lentamente en mi cabeza, es llenar los vacíos en tu alma con comida y ver como alguien más toma lo que un día creías tuyo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Naran:


Hace tiempo que conocí a Naran, prácticamente nacimos juntos; vive en mi alma desde que tengo memoria.

Naran es un pequeño monstruo, y muy travieso; se pasea brincoteando por los espacios de mi mente. Con sus pequeñas garras y dientes afilados juega con mis recuerdos, los revuelve, los rompe en pedacitos y luego se los come; para después vomitarlos en mis ojos a manera de lágrimas.

De vez en cuando lo encuentro jugando con mi corazón, le gusta romperlo y pisarlo cuando está aburrido. Algunas veces se le ha olvidado volver a ponerlo en su lugar, esto hace que sienta un vacío enorme en el pecho, me causa dolorosas arcadas y espasmos interminables de soledad.

Por mucho tiempo intenté deshacerme de Naran; sacarlo de mi mente y desterrarlo de mi vida. pero por más que trato, no puedo decirle adiós; por que siempre me mira con aquellos ojos lastimeros, implorándome que no lo olvide. Es el único que me acompaña todos los días en mi rutinaria existencia, cuando el mundo me parece demasiado absurdo.

Naran está conmigo cuando alguien me decepciona, cuando llueve y todo es opaco.

Naran y yo nos hemos vuelto muy buenos amigos. De repente se ausenta por algunos días, pero cuando regresa hace un embrollo con mis sentimientos, le gusta jugar con el odio, con la soledad y con la apatía.

Existen otros como él, pero los dueños de estos monstruos prefieren no encariñarse con ellos y los llaman de múltiples maneras: miedo, depresión, angustia y subjetividad hacia la vida. Lo curioso es que Naran está hecho de todos esas palabras. De ahí nació la idea de ponerle Naran; es una palabra en lengus tuiqui que significa eclipse, Naran eclipsa al miedo, a la depresión, a la angustia y a la apatía.

Naran me acompaña a todas partes y se empecina en tatuarme en la frente soledad y nostalgia. Ta vez es por eso que lo amo tanto: siempre me hace entender las cosas, aunque de la manera más difícil.

Abraham.

viernes, 6 de agosto de 2010

Antes de caer la noche:

Antes de caer la noche, empiezo el día haciendo una lista de las cosas que DEBO hacer: vestirme, cepillarme los dientes, ir a la escuela, fingir que estoy de buenas… me chocan las cosas protocolarias.
Antes de caer la noche, camino entre la multitud y me mezclo con la cotidianeidad, pretendiendo ser una persona más; un ser humano con una historia común y sin relevancia para el mundo. Una persona que enmascara sus sentimientos y reprime sus ideas por temor a no ser entendido y rechazado; una persona horrorizada por el halo de mediocridad que le rodea todos los días. Sólo me siento a salvo en casa, donde todo es seguro, pero también lleno de silencios.
Antes de caer la noche, pienso que un día me voy a mostrar; que voy a arrancarme la piel con mis uñas para que todos miren como soy por dentro, que cuando hable todo el mundo me notará y sabrán quien soy.
Antes de caer la noche, me encuentro mirando al cielo con la cara empapada en lágrimas; por las personas que he perdido y que jamás van a regresar. Y sueño que el día de mañana ya no habrá dolor, ya nadie me mirará con extrañeza ni me juzgará por lo que soy, que no habrá más burlas por ser distinto. Pero en un país como este los sueños son fáciles de olvidar.
Antes de caer la noche, aún quedan muchas cosas por decir; aunque creo que algunas veces es mejor guardar las ideas en el corazón para que nadie sepa lo que te pasa y no te hieran. Lo mejor que puedo hacer es esperar en silencio en un rincón oscuro, esperando en silencio con mi corazón en la mano esperando a que algo cambie; a que todo sea menos austero y menos vano.

De las cosas que no hablo.

Los días pasan sin distinción, son del mismo color gris. Llueve, hace frío y todo es anódino.
Desde que te fuiste todo oscureció para mí, con tu muerte los colores de mi vida se han ido borrando lenta y dolorosamente; el dios que vivía en mi alma de ha cortado las venas y se desangra copiosamente en mis recuerdos sobre ti.
Ahora que te has ido para siempre, el monstruo de la soledad afila sus garras todas las noches; no duermo presa del miedo. Cerrar los ojos es aceptar que no has de volver, es resignarme a aceptar que ya no existes y que en tus últimos días no pudiste llamarme para perdonarme, ni siquiera pude decirte adiós.
Ya no me dan ganas de sonreír; mi cara se ha vuelto una piedra. Algunos días hundo mi cara en el barro y me arrastro por mi habitación rascando las paredes; intentando buscar una respuesta todo lo que sucedió. No comprendo las palabras que la gente trata de meter en mi cabeza. Son palabras que dicen que has muerto y que tengo que aprender a superarte; pero es difícil cuando en tu vida has más tropiezos que esperanzas.
La palabra cáncer es algo que me aterra escuchar… me hace querer arrojarme al fuego y quemarme en vida; jamás pensé que pudiera pasarte a ti.

sábado, 10 de julio de 2010

ANOCHE EN MIS SUEÑOS.

Anoche estuviste en mis sueños. Yo estaba caminando en un bosque; no había luz, solamente podía escuchar el viento pasando entre las ramas de los árboles y las hojas secas crujiendo bajo mis pies.
Estaba asustado; no sabía hacia donde ir, sentía que algo me observaba entre la espesura de la noche. De la nada comencé a escuchar jadeos feroces y gruñidos por todas partes, ví lo que parecían ser luciérnagas moviéndose a mi alrededor, pero cuando las observé a todas con cuidado me di cuenta de que eran cientos de pares de ojos amarillos que me seguían, se acercaban lentamente .
Sin pensarlo más comencé a correr si saber a dónde; el miedo me asfixiaba, grité pidiendo ayuda pero nadie contestaba, estaba solo en medio de la oscuridad.
Fue entonces cuando alguien gritó mi nombre y vi que eras tú, también corrías y parecías asustado, nos acercamos lo mas rápido posible esquivando troncos y hiedra venenosa mientras los gruñidos eran cada vez más fuertes.
Cuando estuvimos frente a frente sonreíste y abriste los brazos, te abracé lo mas fuerte que pude para intentar calmar el miedo que me mataba por dentro, me puse a llorar en tu hombro. Era el final, estábamos acabados. Y lo peor de todo es que nadie nunca sabría en donde estábamos ni que fue lo que acabó con nuestras vidas.
Conforme pasaban los minutos la llegada de nuestra muerte se hacía más y más angustiosa, podía escuchar las pisadas fuertes y los jadeos desesperados de lo que fuera que nos acechaba; pero el estar en tus brazos, sentir los latidos de tu corazón y sentir tu respiración en mi cuello me hacían sentir seguro; al menos iba a morir a tu lado.
De repente ya no tenía miedo, el estar contigo me hizo sentir que pasara lo que pasara el dolor sería menos estando juntos.
Los gruñidos se escuchaban cada vez más cerca, vi pequeñas manchas amarillas en la espesura de la noche. Tomaste mi cara entre tus manos y me besaste, susurrándome al oído con tu voz de terciopelo: “No tengas miedo; estoy aquí para protegerte. No importa lo que pase o lo que veas, solamente quédate detrás de mí”.
Me diste la espalda para enfrentar a nuestros asesinos, intentando cubrirme con los brazos en posición de pelea. Yo me abracé a tu cintura y recargué mi rostro en tus hombros, juntos esperamos el fina; pero a mí nada de eso me importaba por que estabas a mi lado. Recordé la primera vez que te vi, la tarde en la que te confesé mis sentimientos, tus labios sobre los míos y las cartas que escribí para ti pero que nunca recibiste por miedo a que te aburrieras de mí.
Miles de ojos amarillos nos rodearon y se abalanzaron sobre nosotros mostrando sus hocicos con dientes afilados y llenos de sangre.
Una luz blanca muy potente hizo a toda la escena desaparecer. Yo estaba de regreso en la vida real, había despertado de aquel sueño extraño, con el recuerdo aún fresco de tus ojos mirándome y tus manos acariciando mi rostro.
ABRAHAM.